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1ª OPCIÓN
Lavar los membrillos para quitarles la pelusilla. Cortarlos
en cuatro y ponerlos en una cazuela. Cubrirlos apenas de agua
y cocerlos lo necesario para que un palillo los atraviese
con cierta facilidad, ni un minuto más. Colar, reservar
el líquido (si fuera más de 300 ml, reducirlo
a fuego vivo en una salteadora) y limpiar los membrillos de
piel, durezas y semillas. Batir el líquido con la carne
limpia y añadir un poco de azúcar. Reservar
para que se enfríe.
Poner como 30 g de azúcar en un cazo y mojar con agua.
Llevar al fuego hasta que alcance el punto de hebra floja
(109-110º C). Mientras, batir las claras de huevo con
unas gotas de limón. Cuando hayan subido, batir con
1 cucharadita de azúcar y comenzar a añadir
el almíbar en su punto e hirviente como el aceite en
una mayonesa. No dejar de batir y seguir batiendo hasta que
se enfríe.
Mezclar el merengue italiano con el membrillo e introducir
en una sorbetera para hacer la garapiña (también
se puede hacer en el congelador batiendo cada hora hasta que
cuaje).
2ª OPCIÓN
Calentar la nata hasta casi la ebullición. Mientras
tanto, batir las yemas con unas cucharadas de agua fría
y el azúcar. Verter encima la nata hirviente, remover
y devolver al cazo pasando el abatido por un colador. Cuajar
como unas natillas, retirar del fuego, enfriar y dejar reposar
12 horas como mínimo en el frío. Batir hasta
que suba casi al doble y reservar.
Preparar los membrillos como en el primer caso, además
de con un poco de limón, pero luego reducir el líquido
a un jarabe espeso, con el que se mezcla el membrillo sin
triturar. Mezclar el batido, las yemas, la nata y el azúcar
con la carne en trozos del membrillo, jugoso con el jarabe.
Introducir en moldes y congelar en el congelador hasta que
cuaje en garapiña.
PASTAFLORA
150
g de harina
50 g de almendra molida
75 g de manteca de cerdo
100 g de azúcar molido y cáscara rallada de
limón
Almendras picadas para adornar
Hacer
masa, estirar, recortar, adornar con almendras y asar. Enfriar
antes de servir.
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